Agregar a fuentes preferidas

Opinión

Cuando la riqueza se blinda, la pobreza se dispara

Por Patrocinio Navarro Valero La pobreza en España se ha disparado a causa de la codicia de los ricos y de la barbaridad de inversión en gastos militares de nuestro gobierno. Esto provoca un gran malestar entre los españoles, y una doble respuesta: la de los que protestan por ver amenazada sus condiciones de vida

Compartir

IMG_2820

Por Patrocinio Navarro Valero

La pobreza en España se ha disparado a causa de la codicia de los ricos y de la barbaridad de inversión en gastos militares de nuestro gobierno. Esto provoca un gran malestar entre los españoles, y  una doble respuesta:   la de los que protestan por ver amenazada sus condiciones de vida y su futuro, y la de los oportunistas del facherío que se frotan las manos esperando que caiga este gobierno y ocupen sus sillones los fantasmas de su  Cid,  sus católicas majestades  y su amado Torquemada reencarnados todos  ellos en unos cuantos sujetos tan impresentables como aquellos.

La  falta de recursos para los de » abajo»,  en la España de hoy contrasta con la abundancia espectacular de beneficios de los de » arriba», como los bancos, los fondos buitre y el Ibex, a los que no les importa en absoluto que su avaricia usurera  o su  codicia empresarial eleven los niveles de pobreza social. ¿ Que los jóvenes no tengan donde vivir?…¿ Y a los especuladores «buitreros» y banqueros, qué?… ¿Y  qué si las residencias de ancianos,  colegios, hospitales  y servicios sanitarios son escasos de personal, mal financiados y escasos de recursos   y fuera del alcance de la gente corriente  si se acude a lo privado?  Pues a fastidiarse, dice el Gobierno, porque tener tanques y aviones y subvencionar las guerras de otros – nos ordenan los EEUU- es más importante que dedicar  recursos a menudencias como estas.

El malestar social y el rechazo que estas injusticias y despropósitos producen finalmente  en jóvenes, trabajadoras y trabajadores , desempleados-as enfermos-as, ancianos-as, dependientes y población inmigrante son de tal calibre que no hay gobierno que resista mucho tiempo la presión social y el rechazo popular, el de la gente con un poco de criterio personal y necesidades urgentes de supervivencia digna. Y  este malestar en España es endémico hace mucho tiempo. Lo provoca el  gobierno actual como  lo hizo el  anterior y lo hará el que  le suceda mientras no cambien algunas cosas tan básicas. Apunto solo dos, porque esto es un artículo y no un programa político.

Primera: todo gobernante se debe al pueblo que lo ha elegido y  los recursos de la nación deben  atender a sus necesidades en primer lugar. Eso no pasa, claro está, pero no se trata de » españoles, primero», cuidado con eso: o todos o ninguno.Y en cada caso, sus consecuencias.

Segunda: Los derechos de propiedad, los ingresos y fortunas deberían ser controladas y limitadas sus posesiones por los Gobiernos para evitar los males sociales y personales que producen actualmente. ( Y aquí sería muy  interesante replantearse el tema de los derechos de herencia de los hijos de ricos en especial) . Ningún rico debe disponer más de lo que precise para vivir con holgura, y ningún ciudadano tampoco, sea cual sea su estado , edad, y condición social y laboral. ( Cuantos menos ricos, más pastel  social a repartir entre los demás, eso es evidente).

Naturalmente, se dirá que todo esto es difícil o utópico,  que política y corrupción se dan la mano, o que las leyes del mercado son las que son,  la propiedad privada es sagrada para todos menos para los ricos que se las quitan los unos a los otros. Se nos dirá  que hay poderes invisibles  por encima de los gobiernos, y que esto es el capitalismo a fin de cuentas, estúpido.  Todo eso es verdad menos una cosa: que estúpidos no somos, y eso nos autoriza a hacernos preguntas:

¿ Por qué hemos de soportar esto?

¿ Por qué no existe un control popular real y efectivo sobre los políticos en activo y sus actividades privadas y sobre las decisiones de los gobiernos,  y que  en nombre de los intereses de la mayoría impida que estos tomen medidas que perjudiquen al pueblo ? ¿ Por qué no se ponen límites a la ambición y avaricia de unos y otros y a su impunidad?… Para empezar,  ¿ por qué no se elige a los jueces por los ciudadanos, por ejemplo? ¿ Por qué tenemos que mantener al clero y subvencionar los niveles de vida principescos de sus jerarquías? ¿ Por qué se sigue enseñando catecismo católico en las instituciones públicas como escuelas, cuarteles y hospitales? Cosas sencillas, posibles, nada utópicas todas ellas. Como utópico no es, por ejemplo, salir de la OTAN y reducir al mínimo el gasto militar » casero», o ser  más escrupulosos  con la selección de los jueces, los  agentes de policía y  los de la Guardia civil para hacerles sentir  que están ahí para servirnos y no para otra cosa como suele ocurrir a menudo.Todo eso es realizable por un gobierno si está pòr servir bien a la nación en lugar de servirse de ella.

Se nos dirá que es el capitalismo, que esta democracia (católica ) es lo mejor a lo que podemos aspirar para entendernos  y que las leyes del capitalismo y el libre mercado están por encima de las leyes éticas, de la razón, de las necesidades de la vida de la gente y que este mundo es el mundo al que podemos aspirar.

¿ Sí? ¿ Eso era todo? ¿ Este, el final de todos los credos, los religiosos, y los políticos y los grandes ideales revolucionarios en todos los campos? ¿ Era este el final del viaje de la civilización? La guerra, la pobreza, el desamparo, la vulneración salvaje de la madre Naturaleza y de los derechos de sus criaturas era el final del juego de la Humanidad?

¿ Se nos quiere decir que tuvieron un sueño inútil y absurdo  los cientos y cientos de millones de nuestros semejantes que quisieron un mundo justo, solidario, fraternal y libre y en su defensa sufrieron toda clase de calamidades, fueron encarcelados, asesinados y despreciados y hay que pasar página de eso?  Si eso es todo lo que tiene que pasar, y se acepta con resignación  es que vivimos en un mundo enfermo hasta el tuétano, y como ocurre con cualquier ser humano cuando no se corrige la enfermedad, termina por degenerar.Y la  degeneración de nuestro mundo tiene un  viejo nombre, recurrente cada vez que se agotan sus defensas: se  llama Fascismo, y es el hijo más degenerado de todos los del  capitalismo.

Tenemos el remedio para esta enfermedad social: se llama altruismo, amor al prójimo como un igual y sentido de la justicia, pero si no somos capaces de aplicarlo cada uno en su propia vida, nunca saldremos de esta enfermedad mundial por más ideas bonitas que nos cuenten y más distracciones que nos procuren los  que siempre viven  a costa nuestra.

Sigue nuestras noticias

Compartir

images

El tren anterior: Una delgada línea entre la muerte y la vida.

Opinión

Redacción

«Hay una ráfaga de segundos en los que la vida se divide en un antes y un después» He querido dejar pasar un poco de tiempo para gestionar mis pensamientos de manera adecuada y sosegada y poder canalizar mis sentimientos y emociones después de esta trágica experiencia vivida de manera tan cercana, antes de escribir
tanque

Dos minutos de odio

Opinión

Redacción

Imaginaba Orwell (Eric Blair, India 1903-Londres 1950) en su novela “1984”, publicada un año antes de su muerte, en 1949, que el mantenimiento de una sociedad sometida al imperio del totalitarismo, podía llevarse a cabo mediante la práctica diaria de un par de minutos (“minutos de odio”) que pusieran a los ciudadanos frente a la