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Opinión

Restos óseos en el Raval revelan el lado oculto del Corralet, antiguo cementerio del Hospital de la Santa Creu

Las obras de reurbanización de los Jardines del Doctor Fleming, en el barrio del Raval, han sacado a la luz uno de los secretos más reveladores del subsuelo barcelonés: una serie de enterramientos del siglo XVIII que pertenecen al antiguo cementerio del Hospital de la Santa Creu, conocido como el Corralet. La intervención arqueológica, impulsada

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Las obras de reurbanización de los Jardines del Doctor Fleming, en el barrio del Raval, han sacado a la luz uno de los secretos más reveladores del subsuelo barcelonés: una serie de enterramientos del siglo XVIII que pertenecen al antiguo cementerio del Hospital de la Santa Creu, conocido como el Corralet. La intervención arqueológica, impulsada por BIMSA y dirigida por Vanesa Triay (empresa Àtics), está revelando no solo restos humanos, sino también una valiosa fotografía del sistema sanitario y social de la Barcelona preindustrial.

Un cementerio más longevo de lo esperado

Hasta la fecha, se han documentado 18 unidades funerarias con restos de 25 individuos —hombres, mujeres y niños—, muchos con esqueletos todavía articulados y enterrados en sencillos ataúdes de madera. Junto a los restos han aparecido rosarios, medallas y otros objetos personales, lo que apunta a inhumaciones humildes pero cargadas de simbolismo.

Estas evidencias contradicen la idea de que el cementerio dejó de usarse tras la orden de Carlos III en 1775, que prohibía los enterramientos en zonas urbanas. De hecho, las fosas halladas indican que el Corralet continuó en funcionamiento hasta bien entrado el siglo XIX, cuando fue reorganizado.

Una cisterna llena de huesos

Una de las estructuras más impactantes es una gran cisterna, identificada en planos antiguos como un lavadero, que fue utilizada en una reorganización del recinto para almacenar restos humanos de forma masiva y no individualizada. La imagen resultante es la de una gestión caótica y precaria de la muerte en tiempos de epidemias.

Medicina y muerte: un binomio inevitable

La ubicación de estas tumbas, justo al lado del Aula de Anatomía y del depósito de cadáveres —donde hoy se encuentra el Teatro Anatómico—, no es casual. Entre los siglos XVII y XIX, los cuerpos inhumados en el Corralet podían terminar en prácticas de disección o estudio médico. Los restos, por tanto, no solo tienen un valor funerario, sino también científico y docente.

Textos de la época, como el “Dictamen” de la Academia Médico-Práctica (1784), describen el Corralet como un lugar saturado y pestilente. La acumulación de cadáveres era tal que el hedor alcanzaba incluso las calles cercanas, y los vecinos lo denunciaban como foco de infección.

Un espejo de la desigualdad social

Estos restos pertenecen a una población vulnerable, víctima de enfermedades contagiosas y de una sanidad colapsada por la densidad demográfica. La mayoría eran pobres, desamparados o sin familiares que reclamaran sus cuerpos. El análisis posterior de los restos, que se trasladarán al Centro de Colecciones del Museu d’Història de Barcelona, permitirá estudiar enfermedades, carencias alimentarias o signos de muerte traumática.

Más allá del hallazgo

El Hospital de la Santa Creu, fundado en 1401, fue durante siglos el corazón de la medicina barcelonesa. Sus ampliaciones con la Casa de Convalecencia y el Aula de Anatomía refuerzan su relevancia histórica. Lo que ahora emerge del subsuelo no es solo un antiguo cementerio: es el eco de una ciudad que, en pleno auge urbano, luchaba contra la miseria, la enfermedad y la muerte con los recursos que tenía.

Una historia que sigue escribiéndose

Las excavaciones en el Corralet vuelven a demostrar que Barcelona es una ciudad construida sobre capas de historia viva. Lo que parecía una simple reforma urbana en la plaza de la Gardunya ha desenterrado un pasado incómodo pero necesario, que nos habla de desigualdad, ciencia, y resiliencia.

Para quienes quieran profundizar más, el Servei d’Arqueologia del Ajuntament de Barcelona ofrece información detallada sobre estos y otros hallazgos recientes en su web oficial.

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El tren anterior: Una delgada línea entre la muerte y la vida.

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Redacción

«Hay una ráfaga de segundos en los que la vida se divide en un antes y un después» He querido dejar pasar un poco de tiempo para gestionar mis pensamientos de manera adecuada y sosegada y poder canalizar mis sentimientos y emociones después de esta trágica experiencia vivida de manera tan cercana, antes de escribir