
El reencuentro
CulturaEterna espera aquella en que mi mente aullaba, no sé, si aún sumergida en el obscuro mundo de la locura que este naufragio ha condicionado o liberada por fin, de aquel que yo no era (ese lobo a veces solitario a veces engreído). No paraba de intentar averiguar quién podía ser ese “Abuelo” que estaba

