3 de corazones’ emociona al Teatro Cervantes en su estreno absoluto dentro del ciclo S!ngulares


​MÁLAGA.— El Teatro Cervantes de Málaga acogió el estreno absoluto de ‘3 de corazones’, una propuesta escénica y musical que inauguró con gran éxito y ante un aforo completo la nueva edición del ciclo S!ngulares.
​El espectáculo reunió sobre el escenario a Pancho Céspedes, Enrique Ramil y José Luis Jaén, tres voces icónicas que desataron las ovaciones del público desde el primer momento en que aparecieron juntos en escena. La velada ofreció un recorrido íntimo y cargado de sensibilidad en torno a la entrega, la vulnerabilidad y las distintas facetas del amor.
​El apartado estético y el ritmo de la velada también jugaron un papel clave. Mientras Enrique Ramil y José Luis Jaén sorprendieron al público realizando dos cambios de vestuario a lo largo del espectáculo, Pancho Céspedes apostó por mantener la elegancia clásica y formal del traje que siempre le distingue, marcando un sobrio contraste en el escenario.


​Por su parte, Céspedes se mostró en su faceta más comunicativa y cercana: muy platicador, risueño e interactivo en todo momento. A lo largo del concierto, el cantautor hispano cubano no dudó en salpicar la velada con bromas hacia sus compañeros, guiños improvisados e incluso reflexiones personales e institucionales.

​Entre los momentos más divertidos de la noche destacó la anécdota sobre el atuendo inicial de Enrique Ramil —una propuesta contemporánea de color rojo a medio camino entre una túnica y una camisa larga—, que llevó a Céspedes a bromear diciendo que lo hacía parecer «un santero».
​Sin embargo, el instante más espontáneo llegó en el tramo final a raíz del calzado. Tras llamar la atención que José Luis Jaén canto descalzo desde el inicio, Pancho Céspedes decidió sumarse al gesto y quitarse también los zapatos. Ramil, entre risas, bromeó diciendo que él no se los quitaba porque «no se había hecho la pedicura» y porque en su interior «había una señora», aunque finalmente terminó cediendo a la atmósfera de cercanía y se descalzó también, dejando al trío al desnudo sobre las tablas ante el aplauso entregado del público.
​Aunque Pancho Céspedes ha consagrado en México este tipo de espectáculos de bohemia compartida —como sus reconocidos proyectos ‘Hagamos un trío’, ‘Despechados’ o ‘Armando un Pancho’ junto al maestro Armando Manzanero—, este nuevo formato con acento español dio paso a una enriquecedora fusión estilística.
​Sobre el escenario del Cervantes convivieron en perfecta armonía el bolero clásico, la elegancia del jazz y los matices del flamenco, alimentados por la incuestionable personalidad vocal de cada intérprete.
​La propuesta destacó por el impresionante despliegue de José Luis Jaén, cuya voz rasgada y hondura impregnaron de ramalazos flamencos y soul cada interpretación; la sensibilidad de Enrique Ramil, quien con una interpretación melancólica y desgarradora logró emocionar al público hasta rozar las lágrimas; y la indiscutible maestría de Pancho Céspedes, quien desplegó toda su esencia estética y dominio natural del bolero.

​El programa arrancó con la interpretación conjunta de ‘Remolino’. A lo largo de la velada sonaron temas como ‘Mentías’, ‘Árbol sin raíz’ y ‘Señora/Se nos rompió el amor’ en la voz de Enrique Ramil; ‘Las simples cosas’, ‘Garganta con arena’ y ‘Mediterráneo’ a cargo de José Luis Jaén; y emblemáticos éxitos como ‘Dónde está la vida’, ‘Qué hago contigo’ y ‘Se me antoja’ por parte de Pancho Céspedes.
​Las tres voces se entrelazaron en temas memorables como ‘Bien pagá’ y ‘Contigo aprendí’, para cerrar el bloque principal con dos himnos indispensables del repertorio hispano: ‘Vida loca’ y ‘Lágrimas negras’.
​Ante el entusiasmo del respetable, los artistas salieron en varias ocasiones al escenario para corresponder a los vítores y aplausos del público que abarrotaba el recinto, regalando momentos finales llenos de complicidad y espontaneidad para culminar una velada inolvidable.
​El respaldo musical estuvo a cargo de una banda de primer nivel formada por Julio Baró al piano, Pinelo en los teclados y saxo, Popo al contrabajo y David León a la batería.


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