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Diálogos al atardecer / Bélgica Castro y Alejandro Sieveking

Son la pareja más importante del teatro chileno. Ella, la actriz más premiada. Él, actor y dramaturgo. Ambos se han llevado los más importantes premios nacionales e internacionales

Entrevistas 07 de marzo de 2020 Florencia Varas
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Por Florencia Varas*

Bélgica tiene 98 años, Alejandro 85. Están juntos desde que él la conoció cuando tenía 21 años y ella 34. Alejandro dice haberse enamorado cuando la vio actuar, dejó sus estudios de arquitectura y ella se convirtió en su profesora de actuación.

«Somos una pareja interdependiente», dice Bélgica, «desde que nos conocimos nunca nos hemos separado».

Son la pareja más importante del teatro chileno. Ella, la actriz más premiada. Él, actor y dramaturgo. Ambos se han llevado los más importantes premios nacionales e internacionales.

“Tengo 98 años y no deseo morirme” dice Bélgica, “me encanta la vida, lo paso muy bien y si me muero me gustaría hacerlo junto Alejandro de manera de no separarnos».

Viven en un pequeño departamento en un octavo piso con vista al cerro Santa Lucía, en Santiago, junto a un gato llamado Aliocha en honor a los Hermanos Karamasov, de Dostoievski.

«¿Cómo desea que la recuerden?», le pregunto. «Como una persona de buen carácter», me responde. Me dice que nunca ha estado deprimida, ni siquiera cuando en 1949, por una enfermedad, tuvo que estar tres años en cama. Eso fue cuando vivió en Londres.

Nunca estudio actuación, simplemente empezó actuar cuando estudiaba castellano en el pedagógico de la Universidad de Chile con sus compañeros Pedro de la Barra, Agustín Sire y así nació el Teatro Experimental de la Universidad de Chile, que con los años se convertiría el Teatro mejor del país.

«No puedo vivir sin trabajar, el teatro y la actuación ha sido la pasión de mi vida. Cuando salgo al escenario me olvido de todo, solo soy el personaje que me toca representar».

Le pregunto si le ha sido difícil envejecer y me contesta «No, no he sentido la vejez en mi alma».

La conversación es fluida, a dos voces. Alejandro intercala anécdotas, agrega nombres y fechas cada vez que hay una pausa que Bélgica no recuerda.

«Nunca», dice, «he trabajado interpretando lo que no siento en mi piel. El teatro para mí ha sido una vocación del alma, no para ganar dinero».

Alejandro y Bélgica son creadores de un repertorio de obras que son piezas claves en la dramaturgia del Teatro en Chile. Bélgica ha sido la actriz de las obras que Alejandro ha escrito para ella. Ha participado en más de cien obras. En 1995 obtuvo el Premio Nacional de Arte. Trabajó en numerosas películas y televisión. En 2010 fue la mejor actriz en XVI Festival de Cine Ibero Americano de Montreal.

No es una historia de a uno, es una historia de a dos, como si ambos estuvieran amalgamados. «Espero a Alejandro cuando no ha llegado, para cenar juntos, de aperitivos nos tomamos un whisky al atardecer». Viven una vida puertas adentro, con salidas al exterior cuando hay que trabajar en el teatro, salir de viajes, una pareja sedentaria y de mucho amor y creatividad en el interior. Bélgica dice que vivir con Alejandro ha sido una bendición «una suerte que llegara a mi vida». Alejandro, agrega, «fue de una gran sincronía. La conocí recién divorciada y no nos hemos separado nunca más». «Somos interdependientes», dice Bélgica, «no podemos vivir el uno sin el otro». «Ella es positiva», dice Alejandro, «yo pesimista, nos complementamos bien».

El año del golpe militar en 1973, ocurre el asesinato de su gran amigo el músico y cantautor Víctor Jara. Ambos abandonan el país y permanecen 10 años en exilio en Costa Rica, una vida de grandes desafíos y nuevos montajes creando un nuevo Teatro Del Ángel.

De regreso a Chile, junto con la democracia, no se han movido de este pequeño útero que mira a los grandes árboles del cerro, que los aplaude cada atardecer.

Sucedió, como siempre lo quisieron, partir unidos. Él unas horas antes que ella.

Durante años habían decidido que no deseaban quedarse solos, ella sufría de demencia desde el año 2017, sin embargo hoy 6 de marzo, falleció un día después que Alejandro, los Romeo y Julieta de los escenarios de Chile, él de 88 años ella de 109 años.

Muchas veces los entrevisté y siempre el miedo profundo era quedarse solos. Que uno muriera antes, lo lógico habría sido que dada la diferencia de edad, Bélgica lo hiciera antes. Sin embargo fue Alejandro. Falleció ayer y Bélgica, pese a su enfermedad, se dio cuenta y hoy fue a buscarlo.

ALEJANDRO Y BÉLGICA PARA SIEMPRE UNIDOS EN LA ETERNIDAD.

 

*Florencia Varas es periodista, agregada cultural en Inglaterra desde 1990 a 1994, ex corresponsal de los periódicos The Times y Sunday Times, de Londres.

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