Los niños soldados en México

Opinión 27 de enero de 2020 Por
El 23 de enero, como parte de las acciones de protesta de las 16 comunidades integrantes de la CRAC, se presentó ante los medios a 19 niños, de entre 6 y 15 años. Los infantes cargaban armas y varios de ellos, entrevistados por la prensa nacional y extranjera, no pudieron explicar por qué estaban ahí, y ni siquiera cuál era su edad. Los más grandes dijeron que están enojados porque el narcotráfico molesta a sus comunidades y que ahora entrenan para proteger al pueblo.
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Por Rita Balderas y Alberto Aranda[1]

El pasado 18 de enero, 10 músicos indígenas fueron asesinados en el poblado de Alcozacán, perteneciente al municipio de Chilapa, Guerrero. De acuerdo con información de la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias de los Pueblos Fundadores (CRAC-PF), los responsables de dicho asesinato son integrantes del grupo criminal “Los Ardillos”. 

Luego de estos hechos, cerca de dos mil indígenas bloquearon el crucero de Alcozacán, en la carretera Chilapa-Hueycantenano exigiendo a las autoridades la entrega de los cuerpos de los músicos, así como la aprehensión de los presuntos responsables. Los 10 indígenas fueron ejecutados, torturados, decapitados y calcinados, y pertenecían al grupo musical Sensación. 

El 23 de enero, como parte de las acciones de protesta de las 16 comunidades integrantes de la CRAC, se presentó ante los medios a 19 niños, de entre 6 y 15 años. Los infantes cargaban armas y varios de ellos, entrevistados por la prensa nacional y extranjera, no pudieron explicar por qué estaban ahí, y ni siquiera cuál era su edad. Los más grandes dijeron que están enojados porque el narcotráfico molesta a sus comunidades y que ahora entrenan para proteger al pueblo. 

Bernardino Sánchez, comandante de la policía comunitaria, señaló que tenían comprobado que si un niño está armado no lo secuestran, de lo contrario se lo llevan. También dijo que los niños han dejado de ir a la escuela pues en el trayecto también son levantados por el crimen organizado.  

Diversos medios internacionales no tardaron en señalar que la participación de niños como soldados es evidencia del grado de descomposición social y del fracaso de la estrategia del gobierno en turno para combatir la inseguridad. Sin embargo, no es la primera vez que los niños fungen como soldados, y tampoco son las guardias comunitarias las únicas que los han reclutado, forzosa o voluntariamente. 

En febrero de 2014, diversos medios de comunicación, entre ellos Excélsior, circularon información de dos menores de 14 años, uno de ellos “Kika” quien colaboraba para las autodefensas de Michoacán. Abandonó la escuela para combatir a los Templarios. El entonces niño, portaba un rifle AR15. 

Un segundo caso, es el de Edgar Jiménez Lugo, alias “Ponchis” quien fue “levantado”, inducido a las drogas y obligado a fungir como sicario del Cártel del Pacífico Sur. Con apenas 2 años de secundaria, “El Ponchis” dijo que había comenzado a ejecutar personas a los 11 años y recibir un pago de 2 mil 500 dólares, en total, dijo haber asesinado a 4 personas, degollándolos. El menor fue detenido en 2010 en el Aeropuerto Internacional de Cuernavaca cuando intentaba viajar a Tijuana para luego ir a San Diego, lugar donde nació. En 2018 fue liberado y repatriado a Estados Unidos para continuar su tratamiento psicológico. 

El mismo caso es el de Juan Francisco Díaz, alias “Juanito Pistolas”, mejor conocido como “Comandante Chikitín”, quien fue abatido en 2013 en Nuevo Laredo Tamaulipas durante un enfrentamiento entre sicarios de la “tropa del infierno” y el Grupo de Operaciones Especiales del Centro de Análisis, Información y Estudios de Tamaulipas. “Juanito Pistolas” fue reclutado a los 13 años de edad por el Cártel del Noreste, aunque el mismo año fue detenido por la policía estatal y puesto en libertad por ser menor de edad. 

El debate sobre la participación de niños en la criminalidad ha sido itinerante en México. Algunos analistas afirman que la edad para que una persona ingrese al reclusorio y pueda tener una sentencia por delitos como asesinato debe disminuirse, de tal suerte que personajes como “El Ponchis o Juanito Pistolas” sean castigados con más fuerza y no sólo ingresados a centros de menores para terapia psicológica y posteriormente puestos en libertad.

El presidente Andrés Manuel López Obrador señaló que el narcotráfico está reclutando a niños cada vez más jóvenes porque se les está dificultando conseguir sicarios. Según el presidente, los programas sociales de su gobierno han dado oportunidades reales a los jóvenes en México de tal suerte que rechazan las propuestas que les hace el crimen organizado de incorporarse a sus filas. ¿Será esto cierto? ¿Es todo lo que hará el gobierno? 

De acuerdo con los Principios de París, los cuales México suscribió, en situaciones de conflicto armado, los Estados y grupos armados son los principales responsables de la protección de los civiles que están bajo su control, y de no poder o querer cumplir con todas sus responsabilidades humanitarias directamente, están obligados a habilitar a responsables imparciales para que realicen una acción humanitaria.

El Protocolo Facultativo de la Convención sobre los Derechos del Niño señala en su inciso 2 del artículo 4: “Los Estados Parte adoptarán todas las medidas posibles para impedir ese reclutamiento y utilización, con inclusión de la adopción de las medidas legales necesarias para prohibir y castigar esas prácticas”. México firmó el Protocolo Facultativo el 7 de septiembre de 2000 y lo ratificó el 15 de marzo de 2002, con ello se compromete a tomar las medidas necesarias para evitar estas situaciones, que como vemos, están a la orden del día”.

Sin embargo, este problema no sólo aqueja a México, en países como Colombia continúan las deudas por la infancia pérdida durante la época más cruda del combate al narcotráfico. Este país, puso en marcha programas de resocialización, además de incluir a grupos de la sociedad civil para hacer investigación y seguimiento de los menores incorporados a las filas de la criminalidad. ¿Valdría la pena recuperar esta experiencia?

La aparición pública de niños soldados no puede tomarse como el efecto de un programa social, sino como un indicador de la normalidad de la violencia y por tanto de la profundización del problema de la inseguridad. 

México ha pasado de ser un observador a estar en la lista con otros países como República Democrática del Congo, Sudán, Costa de Marfil, Burundi, Nepal, Sri Lanka, Somalia, Uganda, Chad, Myanmar, Filipinas, República Centroafricana, Iraq, Sudán del sur, Siria, Mali y Nigeria, en donde a los niños se les han dado responsabilidades que sólo deben tener los adultos y especialmente el Estado, que debe garantizar los derechos de los niños y la seguridad de toda la ciudadanía, y es el único que debe tener el monopolio del uso de la fuerza. 

El 24 de enero el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF, por sus siglas en inglés) a través de su representante en México Christian Skoog expresó su rechazo al reclutamiento de niñas, niños y adolescentes en grupos armados y lanzó un llamado urgente al Estado mexicano para que se respeten sus derechos en Guerrero y en todo el territorio nacional:

“Sin importar a qué grupo u organización armada sea reclutado un niño, niña o adolescente, por quién sea auspiciada y con qué fin, ese reclutamiento es una práctica que atenta directamente contra sus derechos humanos.  Los niños, niñas y adolescentes asociados con fuerzas armadas están expuestos a la violencia, ya que frecuentemente son obligados a presenciar o cometer actos que atentan contra la integridad física y la vida de otras personas, y corren alto riesgo de ser sometidos a abusos, explotación y abandono escolar, sufrir lesiones físicas y psicológicas e, inclusive, la muerte”. 

México está en la lupa internacional, ya veremos si el gobierno de AMLO dimensiona el problema o sí lo ignora. 


 
[1] Doctora en Ciencias Sociales y Humanidades por la UAM-C y docente en UNAM, México.

   Licenciado en Estudios Socioterritoriales por la UAM-C, México.

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reportero desde 1979, miembro fundador de CONAPE A.C., gerente director general de Corporativo de Medios de Comunicación SAS de C.V., 40 años ininterrumpidos de ejercer mi labor informativa.

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