Una justicia más humana para jóvenes que cometen delitos

Sociedad 18 de diciembre de 2019 Por

logoglo19R150Si quieres publicar artículos, fotografías o vídeos, envía el material junto con tus datos a [email protected], el material será moderado y si está todo correcto publicado.

NORMA
En el marco de los festejos por los 20 años de la Fundación SES (Sustentabilidad, Educación, Solidaridad), el sociólogo español Enrique Arnanz pasó por Buenos Aires y habló de justicia restaurativa para los jóvenes privados de su libertad que viven en condiciones terribles. Con la llegada del nuevo gobierno se espera en la Argentina una mirada y enfoque distintos respecto a esta dura realidad.

Los jóvenes pobres argentinos siempre fueron el sector más castigado por el Estado y la sociedad. El Servicio Militar Obligatorio, la Guerra por Malvinas y una histórica falta de protección y de oportunidades educativas, laborales y sanitarias son claros ejemplos de esto.  

El Plan Asignación Universal por Hijo, implementado por el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner en 2009, fue parte de un cambio de época que permitió que muchos jóvenes accedieran o completaran sus estudios secundarios ya que podían trabajar un poco menos y estudiar más.

Pero, luego, cuatro años de neoliberalismo arrasaron casi con todo. El recorte financiero de las políticas de niñez y adolescencia del presupuesto nacional de 2019 y los malogrados intentos de bajar la edad de imputabilidad a los adolescentes y de crear el Servicio Cívico Voluntario para jóvenes vulnerables a cargo de la Gendarmería mostraron la determinación del macrismo de desamparar, perseguir y criminalizar a la adolescencia y a la juventud. En el discurso de asunción del martes 10 de diciembre pasado, el nuevo presidente, Alberto Fernández, afirmó que “el desempleo afecta a casi un 30 por ciento de los jóvenes y que hay más de 1.200.000 jóvenes que no estudian ni trabajan”.

 Enrique Arnanz, sociólogo español (Foto: Mailén Cervera)
“No son jóvenes vulnerables sino vulnerados” enfatiza Enrique Arnanz,  Director de ESPLAI, fundación catalana dedicada a la educación. “La mujer, lo femenino, dejó de ser invisible pero hay otro enorme desafío y que es otra población también invisible, catalogada como peligrosa, la de los niños, adolescentes y jóvenes en situación de conflicto penal. ¡Ésos son la mierda de la mierda! Con ellos ni siquiera podemos contar siquiera para cambiar las cosas en el caso de que queramos cambiar algo».

La mayoría de los presos son jóvenes pobres y con un nivel de instrucción bajo», dice un informe de la Procuración Penitenciaria de la Nación de 2017.

En las cárceles, padecen graves violaciones a sus derechos que sólo ocasionan más violencia y quitan posibilidades de modificar las conductas por las cuales se los sanciona. Se responde a problemas sociales complejos desde la lógica del sistema penal. El año pasado, el Relator Especial sobre tortura de la ONU, al concluir su visita a la Argentina, expresó que las condiciones de detención en comisarías y cárceles “violan las normas internacionales y son totalmente incompatibles con la dignidad humana”.

Es aquí en donde Arnanz, también filósofo y abogado, habla de justicia restaurativa, un concepto originado en el Congreso de Criminología de Budapest, Hungría, en 1993. “Es un concepto que todavía tiene acné juvenil. Se está empezando pero ya hay cierto consenso entre los investigadores y teóricos que intervenimos en el ámbito penal y penitenciario en diferentes países. Es un movimiento que se basa en la mediación, un encuentro entre la víctima, el que cometió el delito y un mediador, que busca la forma de llegar a un acuerdo de reparación. La justicia restaurativa trata de contrarrestar la punitividad contemporánea que empieza y termina en la privación de libertad.”

-“A estos negros habría que matarlos de chicos” es una frase bien argentina que el gobierno de Macri en la Nación, Vidal en la provincia de Buenos Aires y Grindetti en Lanús reflejaron en sus políticas con respecto a la juventud.

-Sí, pero es una idea arraigada en muchos lugares. Y en América Latina es muy fuerte. En ese sentido, los medios informativos están haciendo un papel horrible. Hay terrorismo mediático contra los jóvenes pobres. Y ahora, lamentablemente, en muchos países del mundo está creciendo la ultraderecha, la intolerancia y el fascismo y con ello, la idea de que el que la hace la paga, que los causantes de la inseguridad ciudadana son los menores: “Quien a hierro mata a hierro muere!» Es un pensamiento transversal a la humanidad… Me viene mucha emoción todavía al acordarme de mi visita hace tres meses a un centro de reclusión de Rosario. Iba con la defensora de Niñas, Niños y Adolescentes de la Provincia de Santa Fe. Te juro que me pareció que había tenido un brote esquizoide entre lo que había visto y lo que creí haber visto. “!No me lo puedo creer! -me decía-. Que conduzcan a un menor atado con cadenas para llevarlo de su celda a otra dependencia. No me lo puedo creer!”

-¿Qué incidencia puede tener la justicia restaurativa si las políticas públicas no la toman en serio?

-Hay que empujar para que eso suceda. Implica un autotrabajo de educación, de cambio de valores, de comprender la situación. Un centro de detención debería ser un espacio educativo, no una estructura de violencia y un mecanismo de castigo para quienes saltan los límites de lo legalmente tolerable. La justicia restaurativa incluye tres cosas importantes: Es necesario que el chico que comete un delito reconozca su error. Luego, tiene que pedir perdón y finalmente, hay que darle oportunidades para que pueda cambiar. Ese chico se ha equivocado, venía viviendo una vida de problemas que lo ha llevado a cometer un delito pero ya no quiere seguir viviendo así.

-Es una idea que puede ser tomada como ingenua.

-Mira, hay dos principios que son innegociables. Si me dices que estos principios no los aceptamos, pues, le estamos haciendo la estética a un muerto. Está bonito pero está muerto. Recuerdo una frase de Nelson Mandela el día que lo liberaron, después de 27 años de cárcel en una celda de 3×2, y se reencontró con sus compañeros de Partido: “Nunca se le puede negar a nadie la posibilidad de cambiar. El día que le neguemos esta posibilidad, le estamos negando la vida”. Por eso creo que nunca, ninguna persona, ningún menor, ha hecho algo tan malo como para que le neguemos la posibilidad de cambiar. Yo me equivoco, tú te equivocas, todos nos equivocamos. Pero también quien se equivoca debe saber que puede seguir tocando fondo y seguir en la mierda o puede recuperarse. Un niño sicario es un sicario pero sobre todo es un niño. El concepto fundamental de la justicia restaurativa es el ser humano como sujeto educativo y el niño, con más razón. Es un concepto potente. De tal manera que en el pulso entre justicia y educación tiene que ganar la educación. No hablo de alternativa a la justicia sino de una justicia alternativa donde la educación sea el esqueleto. Luego, pónganle toda la carne que queráis, toda la que queráis, pero el esqueleto es la educación. Con todo lo que significa la educación: aprender a ser, a convivir, a mirar el mundo. Esto que digo no es una utopía, no es un sueño de una noche de verano. Se va haciendo real aunque es mucho todavía el trabajo que tenemos que hacer.

-¿Cuál fue su camino personal para llegar a dedicarse a esta labor con chicos y adolescentes presos o con conflictos sociales?

Fueron dos circunstancias muy concretas. En primer lugar, durante la  dictadura de Franco estuve en la cárcel. Desde los 15 años participaba de un movimiento de base contra la dictadura, me detuvieron y estuve 48 días en la cárcel. Salí porque mi padre era un hombre muy influyente. Yo tendría 22 años. Mi paso por la cárcel ha dejado una huella profunda en mi alma. El segundo punto es que conviví en mi casa con chicos y chicas con problemas de droga cuando la heroína estaba haciendo estragos. En ese entonces fui con frecuencia a las cárceles a visitar a los chavales. Pues, el ir tantas veces a la cárcel y ver las problemáticas ha hecho que integrara en mi disco duro mental y vital la convicción de que teníamos que trabajar de otro modo con esta población. Y aquí estamos, porque siempre me han gustado los retos.

Juan Pablo Peralta

Trabajó en el noticiero cultural de TN (Colectivo Imaginario). Fue Cronista de Exteriores en Canal 26 y FM la 101. Hizo móviles para Radio América (AM 1190), también en AM 750 y Radio El Mundo (AM 1070). Acreditado permanente en Casa Rosada y el Parlamento. Participó en Radio Nacional (AM 870) del programa La Fonola que ahora sale por La 2x4 (Radio Ciudad). Condujo el ciclo "Tildados" en Radio File e integró el equipo de AIRE DIGITAL en La Radio En Línea y hoy forma parte del ciclo televisivo "De Izquierda a Derecha" (@DeIzquierdaDerecha), además de formar parte del equipo de ECMC Noticias México y la red mundial de información Globatium

Te puede interesar

Boletín Globatium

Globatium ha concluido su proceso de cambio a un sistema periodístico profesional. muchas gracias a todos por su paciencia.

Invitamos a todos nuestros lectores a suscribirse en nuestro boletín de noticias. El que necesite información sobre nuestro funcionamiento, puede escribirnos abajo en "contacto".

Estamos muy ilusionados con esta nueva plataforma que nos garantiza una velocidad increíble, esto lanzará nuestro proyecto. Por otra parte hemos simplificado muchas cosas que harán de globatium un medio muy eficaz. Bueno amigos seguimos trabajando, un cálido abrazo a todos los que nos han acompañado hasta aquí.

Te puede interesar

HEMEROTECA GLOBATIUM 

Archivo Web de GLOBATIUM