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"La Anciana Mendiga" una fábula para reconsiderar

En los nuevos tiempos que vivimos, nuestras religiones de base no deberían dividirnos

Actualidad 14 de agosto de 2021 Dolores Dolores
Buda

En los nuevos tiempos que vivimos,  nuestras religiones de base no deberían dividirnos muy por el contrario  cada una de ellas han sido un notable  aporte en todos los tiempos  y en cada etapa evolutiva de la humanidad.  Al igual que el teorema matemático tienen un denominador común. Una divinidad proveniente de un Ser Supremo, un Maestro un Ser  iluminado.

La antigua sabiduría del Buda es tan relevante en Occidente hoy, como lo era en Oriente hace 2.000 años. Y continúa siendo tan aplicable y atemporal  centrándonos  en lo que ahora tanto necesitamos paz, compasión y plena conciencia (seres conscientes).

Bases con un ideal que nos ayudaría a afrontar con la calma y confianza necesaria todos los retos que en el mundo moderno se están presentando, al tiempo que nos ofrece unos sólidos valores éticos con los que vivir.  ¿No sería más fácil para todos “colocarnos de rodilla” en un acto de humildad y recuperar lo más valioso que hemos perdido, la espiritualidad?

Cualquiera sea su credo, siempre este se ajustara  por el camino angosto que nos reunirá a todos en un sentimiento común... 

Los invito a continuar leyendo esta notable fabula.

En la época de Buda vivió  una anciana mendiga llamada “Confiar en la Alegría”.  Esta mujer observaba cómo reyes, príncipes y demás personas hacían ofrendas a Buda y sus discípulos, y nada le había gustado más que poder hacer ella lo mismo.

Así pues, salió a mendigar, y después de una día entero sólo había conseguid una monedita.  Fue al vendedor de aceite para comprarle un poco, pero el hombre le dijo que con tan poco dinero no podía comprar nada.

Sin embargo, al saber que quería el aceite para ofrecérselo a Buda, se compadeció de ella y le dio lo que quería.    La anciana fue con el aceite al monasterio y allí encendió una lamparilla, que depositó delante de Buda mientras le expresaba este deseo:

-    No puedo ofrecerte nada más que esta minúscula lámpara. Pero, por la gracia de esta ofrenda, en el futuro sea yo bendecida con la lámpara de la sabiduría.

“Pueda yo liberar a todos los seres de sus tinieblas.  Pueda purificar todos sus oscurecimientos y conducirlos a la iluminación”.  A lo largo de la noche se agotó el aceite de todas las demás lamparillas, pero la de la anciana mendiga aún seguía ardiendo  al amanecer cuando llegó Maudgalyayana, discípulo de Buda, para retirarlas.  Al ver que aquella todavía estaba encendida, llena de aceite y con una mecha nueva, pensó: “No hay motivo para que esta lámpara permanezca encendida durante el día”, y trató de apagarla de un soplido.  Pero la lámpara continuó encendida.  Trató de apagarla con los dedos, pero siguió brillando.  Trato de extinguirla con su túnica, pero aún así siguió ardiendo.

Buda, que había estado contemplando la escena, le dijo:

-¿Quieres apagar esa lámpara, Maudgalyayana? No podrás.

No podrían ni siquiera moverla, y mucho menos apagarla.  Si derramaras toda el agua del océano sobre ella, no se apagaría.  El agua de todos ríos y lagos del mundo no bastaría para extinguirla.

-¿Por qué no?

-Porque esta lámpara fue ofrecida con devoción y con pureza de mente y corazón.  Y esa motivación la ha hecho enormemente beneficiosa.

Cuando Buda terminó de hablar, la mujer se le acercó, y él profetizó que en el futuro llegaría a convertirse en un buda perfecto llamado “Luz de lámpara”.  Así pues, es nuestra motivación, ya sea buena o mala, la que determina el fruto de nuestros actos. Shantideva dijo:

“Toda la dicha que hay en este mundo,

 Toda proviene de desear que los demás sean felices; 

Y todo el sufrimiento que hay en este mundo,

Todo proviene de desear ser feliz yo”

 Puesto que la ley del karma es inevitable e infalible, cada vez que perjudicamos a otros nos perjudicamos directamente a nosotros mismos, y cada vez que les proporcionamos felicidad, nos proporcionamos a nosotros mismos felicidad futura.

 

(Cuentos y Fábulas de Buda Sri Deva Fénix)

 

 

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