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La vacuna producida en Oxford activa el sistema inmunitario contra el Covid-19

Actualidad 21 de julio de 2020 Juan Pablo Peralta Juan Pablo Peralta

COVID-19
Según se informó desde los círculos científicos, la vacuna que desarrollaron investigadores de la Universidad de Oxford para el Covid-19 es segura y ha logrado generar una respuesta inmunitaria potente en los más de 1000 voluntarios que han participado en un primer ensayo clínico. Esto se comunicó a través de un artículo en la publicación de ciancia, The Lancet, la vacuna ensayada ha logrado generar anticuerpos neutralizantes, necesarios para bloquear el virus, y también inmunidad celular, el tipo de respuesta capaz de eliminar las células del organismo infectadas y generar memoria inmunitaria.

A pesar de que son preliminares, los resultados obtenidos resultan “esperanzadores” y los científicos esperan ahora poder comprobar en un gran ensayo clínico con decenas de miles de voluntarios en Reino Unido, pero sobre todo Brasil y Sudáfrica, dos países con una gran incidencia del Coronavirus, su efectividad para prevenir la infección por SARS-CoV-2. De ser así, aliados con la farmacéutica AstraZeneca, comenzarían a producir 2.000 millones de dosis antes de finales de año.

El Reino Unido, que ha financiado con otros 93 millones de euros esta iniciativa para acelerar su desarrollo, ya ha encargado 100 millones de dosis. Y algunos países, como Alemania, Italia, Francia, y Estados Unidos han firmado contratos para recibir cientos de millones de dosis de esta preventiva, cuya primera entrega se podría producir como pronto en octubre.

“Aún queda mucho trabajo por hacer antes de que podamos confirmar que nuestra vacuna va a ayudar a controlar la pandemia de la Covid-19, pero nuestros primeros resultados son ciertamente esperanzadores”, afirma la investigadora Sarah Gilbert, de la Universidad de Oxford.

La inyectable, llamada ChAd0x1 nCovid-19, utiliza un adenovirus de chimpancé, un virus causante del resfriado común en estos primates, que está modificado genéticamente para despojarlo de capacidad infecciosa. Funciona como un caballo de Troya: los científicos le inyectan material genético de la proteína S del SARS-CoV-2; cuando el adenovirus penetra en las células humanas, libera ese material genético y provoca que las células comiencen a producir la proteína viral, lo que genera una respuesta del sistema inmunitario.

Idealmente, una vacuna para la Covid debería ser efectiva con una o dos dosis, funcionar en todos los grupos de población y, sobre todo, en personas mayores de 65 años y con enfermedades de base, que son los principales grupos de riesgo; asimismo, deberían ofrecer protección durante un periodo prolongado de tiempo e impedir el contagio del virus entre individuos.

El fármaco de Oxford no ha evaluado todos estos factores. Por el momento, solo se ha centrado en la seguridad, y han comprobado que no tiene efectos secundarios importantes, más allá de producir dolor de cabeza y algo de fiebre tratables con Paracetamol; también ha comprobado que generaba respuesta inmunitaria, medida solo en sangre pero los participantes no se han expuesto al virus. Ahora en la fase III del estudio, que ya están llevando a cabo y donde se espera que participarán decenas de miles de personas, podrán comprobar su efectividad.

“Aunque es un estudio grande, con más de 1000 personas, los datos son aún limitados”, considera Julià Blanco, investigador del Institut Germans Trias i Pujol a IrsiCaixa, quien lidera uno de los proyectos españoles para lograr una vacuna contra la Covid. “Probablemente esta vacuna generará una respuesta inmunitaria suficiente para proteger a la persona, pero se tiene que demostrar y es importante que lo hagan sobre el terreno, en condiciones reales y con todos los grupos de población”.

También en The Lancet se publicaron ayer los primeros resultados de un ensayo clínico en China de una vacuna muy similar a la de Oxford, que también emplea un adenovirus, aunque en este caso humano, para colarse en las células y lograr que éstas produzcan la proteína S del Coronavirus, de manera que instiguen una respuesta del sistema inmunitario.

En el caso chino, el ensayo clínico ha sido realizado por el Centro para la prevención y control de enfermedades junto con la compañía CanSino Biologics con un grupo de 500 voluntarios. Los resultados obtenidos son muy similares a los de Oxford y también a los presentados la semana pasada por parte de la biotec Moderna, ubicada en Boston (EE.UU.), que están desarrollando una preventiva basada en una tecnología de ARN mensajero.

En un artículo de opinión en The Lancet, Naor Narzeev, investigador del Centro Internacional de Acceso a Vacunas de la Escuela de Salud Pública, Johns Kopkins Bllomberg, alerta de que ambos resultados, el chino y el británico, aunque prometedores, son preliminares.

“Queda mucho por saber sobre estas y otras vacunas en desarrollo, incluyendo la duración de las respuestas y la capacidad de producir respuesta inmunitaria en personas mayores y grupos específicos”, afirma. Por estos días existen 12 vacunas en estado experimental y que se están probando en ensayos clínicos en humanos, las mismas se analizan en países como China, los Estados Unidos y países europeos.

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