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Sin pena ni gloria: El Día Internacional de la Hidrografía

Actualidad 03 de julio de 2020 Redacción América Redacción América
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Portada
Zenobio Saldivia Maldonado

U. Tecnológica Metropolitana, Stgo., Chile

Algunos antecedentes

Al parecer, una fecha tan importante para Chile y el mundo, por la trascendencia de la disciplina y de sus tópicos de interés que abordan las reservas hídricas de los continentes y de toda la capa terrestre, pasó totalmente inadvertida. Así por ejemplo en Chile, el 21 de junio -día internacional de la hidrografía- en diversos medios tales como El Mercurio de Santiago, El Mercurio de Valparaíso, La Región, El Labrador, La Tercera de la Hora, El Serenense y tantos otros, ni siquiera hacen una modesta mención. Es un olvido lamentable pues Chile por ejemplo, está muy preocupado por la sequía de varios años que tenemos en el país. Pero, por lo visto, el corona-virus y las discusiones entre alcaldes y autoridades de salud y otras, dejó totalmente obnubilado esta fecha. Trataremos de revertir eso, en lo que sigue.

El Siglo XIX y la presencia de la Hidrografía

El siglo XIX es un hito histórico que ha recibido diversas denominaciones, tales como: el Siglo del Progreso, de la Biología, del Positivismo y las Ciencias Sociales, El siglo del Vapor o el Siglo de la Gesta Americana, entre otras. La denominación Siglo del Progreso, se comprende por la excesiva confianza de las elites intelectuales y de los miembros de las comunidades científicas de la época, en los logros científicos y tecnológicos del período. La tipificación como Siglo de la Biología, también se entiende claramente toda vez que en este hito, dicha disciplina se consolidada con los aportes de Louis Pasteur, entre éstos la Teoría microbiana, y con la difusión de la Teoría de la Evolución, de Charles Darwin. Por su parte, la calificación de la Era del Positivismo y de las Ciencias Sociales, también resulta atendible puesto que a partir de las nociones de Aguste Comte, Europa y América se orientan hacia las ciencias. A su vez, calificar esta lonja de tiempo como El Siglo del Vapor, es muy pertinente ya que en esta centuria los ferrocarriles y los barcos a vapor entran en gloria y majestad. Y la nominación de esta era como Siglo de la Gesta Americana, a su vez, tiene mucha lógica, porque a partir de las primeras décadas de esta centuria se consolidan las jóvenes Repúblicas de América. Empero, tal vez esta era podría llamarse perfectamente también el Siglo de la Hidrografía, puesto que esta disciplina se consolida en el universo científico de Europa primero y en América toda después, y tiene una fuerte presencia con aportes sistemáticos durante esta centuria, tal como se puede observar en las revistas, periódicos, congresos, eventos navales y academias científicas de esta era. 

Los orígenes de la Hidrografía

En efecto, la hidrografía entendida en su sentido mas esencial como una disciplina que estudia los cuerpos de agua acumulados en mares, lagos,  ríos, arroyos y otros depósitos de los continentes, tiene atisbos y visos emergentes mucho antes del siglo decimonono; pero se gesta definitivamente en esta centuria, cómo una nueva disciplina de las ciencias de la tierra en el Viejo Mundo. En efecto, esto acontece por una parte al alero de las Armadas de dicho continente, y por otra, en virtud de una serie de excursiones científicas organizadas por sabios comprometidos con alguna entidad dedicada a la búsqueda cognitiva, o bien por científicos con motivaciones personales para tales excursiones. 

Las aportaciones propias de la primera variable por ejemplo, persiguen identificar y describir adecuadamente los accidentes del mar y cautelar así los derroteros navales orientados a tareas geopolíticas, propias de los Imperios, o tendientes a continuar con las exploraciones científicas iniciadas ya en el siglo anterior. Al respecto, recordemos  los viajes de la Real Armada Inglesa durante el Siglo del Progreso, orientados a actualizar el conocimiento de las ciencias de la vida, las ciencias de la tierra y de la hidrografía. Entre tales viajes, están las exploraciones inglesas de los capitanes Phillip Parker King (1826-1830) al mando de la HSM Adventure y Robert Fitz Roy (1831-1836), comandando la HSM Beagle, o la exploración del capitán Ricardo Carlos Mayne al mando de la cañonera HSM Nassau en el Estrecho de Magallanes, costas y canales australes (1866-1869), y la gran exploración científica realizada por el capitán George Strong Nares, al mando del HSM Challenger (1872-1876), conduciendo un amplio equipo científico, entre otras. Y con cierta licencia, podemos incluir también en este ámbito, los viajes de exploración e investigación hidrográfica que realiza la Armada de Chile desde mediados del Siglo XIX, en las costas australes y que continuan sistemáticamente por todo el territorio nacional hasta nuestra época.

Dada esta preocupación hidrográfica asociada a las Armadas de sus respectivos países, no es extraño que luego en América, principien a emerger entidades preocupadas de los estudios hidrográficos para conocer mejor sus costas, lagos o ríos según el caso. Por ejemplo en Chile, como veremos luego con detención, se funda la Oficina Hidrográfica de la Marina en 1874, hoy denominada Servicio Hidrográfico y Oceanográfico  de la Armada (SHOA); en 1879 a su vez, se crea la Oficina Central de Hidrografía en Argentina; en 1903, la Comisión Hidrográfica, en Perú; por su parte en Ecuador en 1932 se instaura el Servicio Hidrográfico; luego en 1975 en Colombia, se crea el Centro de Investigación Oceanográfico e Hidrográfico; y más recientemente en Bolivia, se funda el Servicio Nacional Hidrográfico Naval en 1984.

A su vez, la otra fuente social para las expediciones hidrográficas organizadas desde el universo científico, pretende alcanzar los objetivos propios de sus entidades o academias científicas, orientadas a ampliar el conocimiento sobre diversas disciplinas, entre éstas las relacionadas con las masas de agua y las fuentes hídricas en general. Y también -las menos-  acontecen por las inquietudes de científicos motivados por aventuras personales, cómo la de Alexander Von Humboldt, quién si bien tras su viaje que acontece entre 1799 y 1804, por países como Venezuela, Colombia, Perú, Ecuador, Cuba, México y Estados Unidos, pretende conocer gran parte de la naturaleza y la cultura americanas. Así, entre sus resultados que va entregando durante las primeras décadas del siglo decimonono, hay un acopio impresionante de conquistas que incrementan la hidrografía. Entre éstas, recordemos que navega por todo el Orinoco, demostrando la conexión entre el Río Negro y el Orinoco, o verificando además el sistema de drenaje del Amazonas; también en este ámbito hidrográfico, visita la laguna Guatavita donde tras desecar momentáneamente a la misma, demostró que en su fondo no había vestigios de las riquezas acumuladas allí, en su eventual condición se ser el lugar del asiento de la Leyenda del Dorado. Todavía en este plano hidrográfico, Humboldt estudia las corrientes de la costa occidental de Sudamérica y descubre la corriente del Perú que porta el ascenso de las aguas profundas y frías de la zona Sur y que hoy lleva su nombre. Y también  en el marco de las investigaciones, eventos y conferencias vinculadas a academias u organismos europeos interesados en el desarrollo de la hidrografía y de la oceanografía, hay que tener presente el hecho de que en 1853 en la Conferencia Internacional Meteorológica de Bruselas, el oficial naval Maury de la Armada de los Estados Unidos, logra un acuerdo para contar con un  programa común para estudiar los vientos y las corrientes oceanográficas.

La Hidrografía en Chile

El Estado de Chile había contratado en 1830 al francés Claudio Gay para iniciar sus trabajos con vistas al reconocimiento de la flora y fauna chilensis y con ello se daba inicio a una política científica de facto, orientada hacia la exploración y conocimiento del territorio nacional para posteriores decisiones político-administrativas, jurídicas y productivas. Y  la Armada de Chile entonces también queda inserta en estos aprestos cognitivos. En efecto, recuérdese que la Marina confecciona el plano de la Ensenada y Desembocadura del Río Bueno, en Valdivia, el cual es realizado por el teniente Felipe Solo de Zaldívar en Diciembre de 1834, bajo las órdenes del capitán de fragata Roberto Simpson; oficial que está al mando la nave Aquiles y que tiene a su cargo la exploración conducente a este primer levantamiento cartográfico. Dichas labores dan cuenta de las coordenadas geográficas y de otras características del Río Bueno. El informe final concluye situando al Río Bueno a 40º 10’ de latitud Sur y a 73º 45’ de longitud Oeste de Greenwich, y declarando la desembocada de dicho río como “innavegable”. Ello es la génesis de la hidrografía de la Marina de Chile y del país.

Dichas preocupaciones de la Marina continúan con nuevos trabajos hidrográficos, durante las próximas décadas, y aunque no podemos dar cuenta aquí de todas las expediciones hidrográficas de la Marina en cada una de las décadas del siglo decimonono; recordemos al menos algunas más significativas en cada decenio. Así en los años cuarenta por ejemplo, el oficial Juan Williams en 1843 realiza incursiones de esta naturaleza por los canales interiores de Chiloé e islas adyacentes preparando su viaje al Estrecho de Magallanes; o bien las excursiones del capitán de corbeta Leoncio Señoret, quien levanta a su vez planos de la Villa y Puerto de Constitución. En el decenio siguiente, rememoremos al menos el reconocimiento del Río Maullín y Chiloé nororiental realizado por el oficial Francisco Hudson Cárdenas (1856), comandando el bergantín goleta Janequeo. Y sigue Hudson al año siguiente en la misma nave, con nuevas expediciones; entre éstas: diversos trabajos hidrográficos en el Canal de Dalcahue y varias derrotas para reconocimiento de los canales de Chiloé. Y también hay que traer a presencia, en esta selección, el plano que nos ha dejado en 1859, el oficial Francisco Vidal Gormaz sobre el puerto de Melipulli, actual Pto. Montt.

La nota relevante de los levantamientos cartográficos e hidrográficos de los años cincuenta en que participa la Armada de Chile, es contribuir a la tarea de reconocimiento del cuerpo físico y costero de Chile, que estimula el Estado para encontrar las zonas más apropiadas para la colonización y para poder asentar a los inmigrantes que principian a llegar al país; principalmente a los alemanes que se radican en las regiones de Valdivia, Osorno y Llanquihue. También, se observa una preocupación por conocer las costas de la Isla y del Archipiélago de Chiloé, porque Ancud como puerto, era muy importante para interactuar logística y económicamente con los inmigrantes recién asentados en Llanquihue y otros lugares. 

Dichas incursiones de reconocimiento hidrográfico y cartográfico, continúan en los años sesenta, en la región de La Araucanía, con la expedición a esta zona del capitán de corbeta Francisco Vidal Gormaz, para explorar la región comprendida entre los ríos Toltén y Queule (1866-1867) y luego a los Ríos Valdivia y sus afluentes, entre otros (1868-1869); explorando los ríos y costas de la región, para determinar sus características hidrográficas, su curso y otros datos de utilidad orientados a facilitar la ocupación militar durante la Campaña de Pacificación de la Araucanía. Entre estas expediciones acontece el viaje del vapor de guerra Maule, al mando del capitán de navío Leoncio Señoret, que nos ha legado el plano del río Lebu levantado por el oficial Francisco Vidal Gormaz y el guardiamarina Guillermo Peña (1862); sólo por mencionar unos pocos. Así por ejemplo, entre las tareas específicas del oficial Vidal Gormaz en esta región y en este hito, recordemos que realizó una completa exploración hidrográfica de la costa, ríos y esteros de la zona. Y justamente en esta región acontece la expedición militar de Cornelio Saavedra, con lo que se cierra el período de la denominada Pacificación de la Araucanía. Se comprende por tanto, que la aportación hidrográfica y cartográfica previa y/o paralela preparada por los oficiales de la Armada, fue esencial para el apoyo a los oficiales militares, en sus operaciones logísticas y ofensivas en esta región. 

El universo de aportaciones hidrográficas y cartográficas de la Marina como institución, continúa profusamente durante la década de los setenta y ochenta con un verdadero boom de diversas exploraciones hidrográficas, cartográficas y meteorológicas, tanto hacia la zona norte durante el período de la Guerra del Pacífico, como hacia el sur. Pero la Armada de Chile, en estas décadas no sólo se limita a la continuación de la tarea cartográfica iniciada en 1834, en Río Bueno, también descuella luego por la creación de una corporación orientada principalmente hacia el conocimiento hidrográfico del corpus físico de Chile. Lo que acontece en 1874. 

La Oficina Hidrográfica Nacional

Esta corporación se instituye el 1ro de mayo de 1874, según el Decreto Presidencial Nº 329, que materializa su fundación y que determina sus funciones; quedando como director el oficial Francisco Vidal Gormaz, quien debe coordinar y supervisar todos los viajes de exploración y de estudios realizados a lo largo del territorio costero nacional. Los objetivos de esta corporación quedaron consignados en el propio decreto de fundación de la entidad: Fijar el derrotero general de las costas de Chile, llevar la estadística de los siniestros marítimos y elaborar un diario meteorológico que debe llevarse en los buques mercantes, conforme a lo acordado en la Conferencia de Bruselas.         

El conjunto de trabajos realizados por los oficiales de esta entidad, persigue actualizar las informaciones sobre los puntos geográficos de interés para la navegación; sugerir la ubicación más apropiada para la instalación de faros; determinar y ubicar los recientes escollos acaecidos en los puertos y derroteros que siguen las naves, tales como, bancos de arena, solevantamientos, rocas, fiordos y otros. Y luego continúa con la instalación de balizas, boyas de señalización y con la erección de algunos faros, que guiaran a los barcos en los lugares difíciles para la navegación nocturna; además, esta entidad empezó también a confeccionar tablas de mareas y a realizar una serie de observaciones tendientes a precisar la dirección de las corrientes marinas en las regiones costeras, entre otras tareas hidrográficas. Así, en rigor, podemos sostener que en este período y con esta entidad, se institucionaliza oficialmente la hidrografía en nuestro país, puesto que inmediatamente se inicia una serie de incursiones principalmente a la zona austral para identificar y actualizar todos los accidentes y el cuerpo físico en general de las costas, ríos y lagos de estas regiones, tal como el propio Vidal Gormaz lo destaca luego en el Anuario Hidrográfico de la Marina de Chile, en el tomo II (1876). 

El Día Internacional de la Hidrografía

Si bien ya en 1853 en la Conferencia Internacional Meteorológica de Bruselas se había alcanzado un acuerdo para contar con un programa común para estudiar los vientos y las corrientes oceanográficas, como se mencionó en el apartado sobre -los orígenes de la hidrografía-; no se llegó a la creación de una entidad internacional sobre los temas hidrográficos globales. Pero nuevamente en 1878 el cartógrafo M. E. Knorr, jefe de una expedición hidrográfica al Océano Pacífico septentrional, propone la creación de una corporación internacional para aunar los estudios hidrográficos y oceanográficos que se realizaban en las distintas unidades de las ramas de Marina, principalmente del hemisferio norte; pero tampoco tiene acogida. Y en los inicios del siglo XX, los avatares de la Primera Guerra Mundial no dan cabida para la consolidación de este anhelo; sin embargo, dada la importancia de difundir y actualizar la información relacionada con los cuerpos de agua, tanto para la navegación mundial cuanto para el debido aprovechamiento de los recursos hídricos en el mundo, en 1921 -en el Principado de Mónaco- se crea una entidad coordinadora conocida como Bureau Hidrografique Internationale. En el evento que aprobó la creación de dicha institución, participaron representantes de las Armadas de Gran Bretaña, España, Bélgica, Francia y otras naciones de Europa, más algunos países de América: Argentina, Brasil y Chile; en total fueron dieciocho Estados considerando el Principado de Mónaco. Así el 21 de junio de 1921, quedo instaurada definitivamente esta entidad siendo su primer presidente el Vicealmirante Sir John F. Parry (de Gran Bretaña). Y entre los acuerdos de esta corporación, se consigna que el Bureau… tendría la misión de difundir la información hidrográfica recabada por los países participantes, uniformar la simbología de las cartas hidrográficas, y asesorar a todos los países y a las entidades vinculadas a estos estudios para el manejo de los recursos hídricos en general, entre otras.

Más adelante en 1970, esta corporación se amplia en sus objetivos para estimular más el desarrollo de las ciencias de la hidrografía y sus técnicas, así como cautelar la vinculación cognitiva entre la hidrografía y la oceanografía, entre otros aspectos. Y se constituye como International Hydrographic Organization (OHI), y se dedica a cumplir sus objetivos sin discontinuidad. Luego en el año 2005, la Asamblea General de las Naciones Unidas decide crear el Día Mundial de la Hidrografía, y desde entonces se consigna el 21 de junio para tal conmemoración, como un claro reconocimiento a la importancia de los recursos hídricos en el mundo y simbólicamente cómo un merecido reconocimiento a los participantes de aquella conferencia que en una fecha similar, crearon la primera sociedad hidrográfica internacional.

Hacia una conclusión

El objetivo principal de la hidrografía, es obtener información que permita el conocimiento efectivo de la ubicación de las masas de agua, las características de las cuencas hidrográficas y sus características y facilitar la realización de cartas náuticas, entre otros de sus propósitos. Las cartas náuticas corresponden a una  representación a escala de aguas navegables y proporcionan información relevante sobre la profundidad del agua, la naturaleza del fondo, la altura de los terrenos, diversos detalles de la costa, y consigna los principales peligros para las derrotas marítimas.

Más recientemente, las labores hidrográficas se han ido ampliando también en paralelo a la satisfacción de las necesidades económicas y de intercambio comercial de los pueblos, y mucho más recientemente, esta disciplina ha principado a contribuir con los requerimientos de los ecologistas y de los agentes sociopolíticos interesados en cautelar el medio ambiente marino, e incluso también contribuir a la protección y a la gestión costera para cautelar el disfrute de las diversas actividades recreativas. Y en este proceso de consolidación de la hidrografía en el mundo, llama la atención que Chile sea una de los primeros países que en América, institucionaliza estos estudios, con la fundación de la Oficina Hidrográfica de la Marina en 1874. Y considerando la enorme trascendencia para un país marítimo como el nuestro, aquella decisión gubernativa fue un acierto para la expansión de las ciencias orientadas a un cabal conocimiento de las costas y otros universos hídricos como lagos y ríos del territorio, y en parte, para la geopolítica del período.*

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*Artículo dedicado al C.A. Alberto Soto Valenzuela, Comandante en Jefe de la 4ta Zona Naval, como reconocimiento a su silenciosa labor de difundir constantemente las labores científicas de la Armada de Chile hacia la población civil.

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